La superstición en el juego
Cuando la mayoría visualizamos la imagen de un jugador, nos imaginamos a alguien seguro de sí mismo, despreocupado y de carácter agradable. Es por ello sorprendente darse cuenta de cuantos jugadores; ya sean jugadores de bingo, apostadores en línea o los que visitan casinos regularmente, son tan supersticiosos que no jugarán jamás en ciertos días, ni apostarán a ciertos números mientras juegan.
Estadísticamente, el día que menos apuestas se efectúan en línea son los viernes que caen en día 13. Esta fecha, nefasta para muchos, es un motivo para no apostar por temor a perder grandes cantidades de dinero.Otro dato interesante es el hecho de que el número menos elegido por apostadores a la hora de llenar un cartón es el trece, aún cuando es un número que a pesar de la mala fama que le rodea sale bastante a menudo.
Muchos jugadores supersticiosos sólo juegan ciertas noches de la semana. Muchas veces el único motivo que les empuja a elegir un momento concreto como el más adecuado, es tan sólo porque un día tuvieron particularmente buena suerte, considerándolo desde entonces su "momento" afortunado.
Otros jugadores que en el momento de llevarse un premio, están con una persona concreta, achacarán su suerte a ésta, haciendo lo posible porque en futuras ocasionas esta persona se encuentre cerca cuando se disponen a efectuar apuestas. Tambien sucede del modo contrario, de manera que si en el momento que sufren una pérdida importante alguien se encuentra al lado, considerarán a esa persona portadora de mala fortuna, evitando tenerla cerca en futuras ocasiones.
Recientemente, un conocido jugador de camino a su casino habitual, pasó por debajo de una escalera por error. Al ser consciente de lo que había hecho, demasiado asustado como para apostar, regresó a su casa y no volvió al casino en una semana. Finalmente, volvió de nuevo al casino y estuvo bastante tiempo apostando con cautela, hasta que olvidó este incidente.
Es común ver jugadores de dados, que cuando en una partida determinada necesitan sacar un número bajo, lanzan los dados con suavidad. En cambio, si necesitan un número elevado los tiran con fuerza, aún cuando nunca se ha demostrado que el modo de tirar dados vaya a influir en los resultados.
A menudo se pueden ver apostadores sentados enfrente de sus máquinas tragaperras, arrojando sal por encima de su hombro antes de empezar a insertar monedas, creyendo a pies juntillas que esto va traerles buena suerte. Otra imagen habitual que también podemos observar en los casinos es una costumbre especialmente arraigada entre el público femenino; que es llevar una foto de la persona amada en el bolsillo, y frotarla repetidas veces antes de comenzar a jugar.
Lo cierto es, que si estos jugadores aprendiesen a relajarse y disfrutar más del juego como lo que es; un pasatiempo entretenido, eventualmente se acabarían dando cuenta de que a fin de cuentas, lo supersticioso que uno sea no influye en el resultado final.
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